miércoles, diciembre 31, 2008
Un año menos, un año más
miércoles, diciembre 24, 2008
Destrucción de mi hermano carnal
viernes, diciembre 19, 2008
No lo entiendo
viernes, octubre 24, 2008
¡¡¡He sido elegido!!!
Diario de un exiliado: Día 2.1
Diario de un exiliado: Día 2
jueves, octubre 23, 2008
Diario de un exiliado: Día 1
La derrota
Esperando
Perdón por existir
miércoles, octubre 22, 2008
Sin hacer ruido
miércoles, octubre 15, 2008
Cantando
Hoy me apetece cantar. De echo llevo varios días que sólo se me ocurren canciones para actualizar. El asunto es aun más peliagudo pues soy incapaz de encontrar una foto para mi “fotolog”. No es que sea preocupante, no es la primera vez que me encuentro así, vamos de echo hasta es normal en cierto sentido. Lo que me preocupa es que no sepa canalizar el bullicio de mi cabeza nada más que a través de canciones.
Me apetece escuchar música, leer, ver películas,… todo menos pensar, y no sé que estoy cocinando. No hay ningún olor perceptible, ni color, forma o sabor que me puedan dar una pista. Me pregunto si estará bueno…
sábado, octubre 11, 2008
Buscando
Todos estamos buscando. Incluso cuando pensamos que no lo estamos haciendo. Paseamos por la calle y buscamos un rostro conocido entre la gente que pasea con nosotros, un objeto deseado, o no, que un luminoso escaparate nos ofrece, un anuncio que nos recuerde algo que buscar. En el trabajo no paramos de buscar, sobre todo soluciones, en Internet, en la tele al hacer zapping, en la radio, en nuestra mente, sobretodo en nuestra cabeza, hasta escuchando esa canción que tantas veces hemos escuchado, entonces también buscamos las emociones ya experimentadas y aquellas que puedan surgir.
Buscar lo es todo, lo abarca todo, sin la búsqueda la vida sería aburrida e inhumana. El día que deje de buscar habré envejecido.
martes, septiembre 30, 2008
Recortes
Recortó el papel tal y como ponía en el libro. Era un libro muy bonito que le regaló un antiguo compañero de colegio cuando eran pequeños y que nunca había le había llamado la atención hasta que, en la mudanza, lo descubrió entre montones de libros viejos de la escuela.
Las figuras de papiroflexia estaban muy bien descritas, con dibujos claros de cómo hacer cada doblez y corte. Estaba pensado para los niños pero con un acertado sentido del gusto, o al menos eso le parecía.
Estaba terminando de hacer un pájaro muy complicado con numerosos pliegues que conformaban la figura, las patas, el pico y hasta la cola en dos dobleces muy graciosas. Se quedó mirando la figura a medio terminar e intentó imaginarse haciéndola cuando era pequeño. Sin duda entonces tenía cosas más importantes que hacer, pues nunca intentó hacer ninguna.
Su amigo Sergio, quien le regaló el libro, siempre le hizo regalos muy singulares, una vez, se acordaba perfectamente, le regaló un saltamontes. La cara de horror de su madre no se le olvidará jamás.
Es curioso que no consiguiera recordar qué le regaló él a Sergio. Sin duda tuvo que hacerle algún regalo. Al menos en tercero de E.G.B., ese año si recordaba haber estado en casa de Sergio celebrando su cumpleaños. Estuvieron los padres de Sergio, sus dos abuelas y su abuelo, un primo suyo que tenía toda la pinta de haber sido obligado a asistir (era bastante más mayor que ellos) y otro compañero de clase, José. Se acordaba perfectamente del sentimiento de felicidad al abrir, entre los tres compañeros, una enorme piñata en forma de pájaro en medio de las chanzas y bromas de los abuelos de Sergio.
Una vez terminado el colegio no volvió a saber nada de Sergio. Sin duda le tuvo que ir bien, era callado, sacó muy buenas notas y aunque nunca llamaba la atención, siempre estaba dónde debía.
El pájaro había quedado muy semejante a como aparecía en el dibujo del libro. Lo miró con cariño, pensó, lo llamaré Sergio.