martes, septiembre 30, 2008
Abriendo Ventanas
Se levantó, dió uno, dos, tres pasos a la carrera y atravesó el cristal. No sintió dolor, no sintió nada de hecho. Sólo se lamentó de no haberlo hecho antes.
El aire en su cara, la luz en sus ojos, la sensación de amplitud... todo le embriagó.
Deslumbrado vio que sus posibilidades aumentaban cada segundo, a cada nuevo instante, nuevas cosas surgian en el horizonte.
Sonrió, y decidió disfrutar la sensación.
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