viernes, octubre 24, 2008

¡¡¡He sido elegido!!!

Puedo comunicar a los numerosos medios de comunicación que he sido elegido. Quiero aprovechar la oportunidad para agradecer el interés demostrado y las numerosas muestras de cariño y afecto recibidas. Siempre confié en mis posibilidades y prometo no defraudar a nadie, en especial al entrenador. Muchas gracias y un cordial saludo. Pedro

Diario de un exiliado: Día 2.1

Estoy preparado, como un chiquillo sentado en el banquillo esperando que el entrenador se fije en él para resolver el partido. Me noto a punto, con los músculos tonificados, los sentidos alerta, las fuerzas creciendo día a día, para que cuando llegue el momento pueda dar el máximo de mi mismo, hacer lo imposible, lo estoy deseando. Pero sé que la clave está en ser paciente, en mantenerme en mi sitio, si el entrenador me ve muy nervioso desconfiará, pensará que los nervios me pueden jugar una mala pasada, pero por el contrario si al mirar al banquillo no se fija en mi tampoco me va a sacar. Así que intento que en mi mirada se refleje la frase "Eligeme a mi, eligeme a mi, eligeme a mi".

Diario de un exiliado: Día 2

Intento combatir la soledad con raciones de nuevas lisergias, entre ellas estoy escuchando a Maps (We can create), aunque probablemente tenga que optar por dosis más potentes de escapismo, el disco siempre me ha dejado un regusto de buen rollo y tranquilidad que ahora mismo me viene bastante bien. Esos zumbiditos agradables, la voz susurrante, los paisajes cosmicos, la sensación de ausencia de la realidad,... La música es un buen medicamento para en general casi todos los dolores, hay que escuchar aquella que en cada momento pueda mejorar lo que tenemos dentro o pueda infundirnos el estado de ánimo que queremos tener.

jueves, octubre 23, 2008

Diario de un exiliado: Día 1

Aquí hace frío. Y he de reconocer que tengo miedo, mucho miedo. He tenido que dejar todo lo que quiero y todo lo que me importa, pero ha sido sólo porque no pienso renunciar, porque sé que el futuro es nuestro. Estoy dispuesto a pelear por ello, a hacer todo lo que sea necesario y mucho más. Ahora me toca retirarme. En este primer día me he dado cuenta que va a ser difícil ajustarse, todo es diferente y se echan de menos todas las cosas que antes hacían mi vida más agradable. Al deshacer las maletas me he dado cuenta que no he podido traerme todo lo que quiero, pero espero bastarme con lo que tengo. No sé cuanto tiempo será necesario pero me he traído viejos discos que hace tiempo que no escucho. He puesto el primero. Es Boedekka, un grupo inglés que misteriosamente desapareció tras sacar su segundo disco (The Piper, The Devil, The Poet & The Priest), una auténtica obra maestra que es capaz de sumergirte en mares inquietantes de lentas pero poderosas corrientes y a la vez inculcar en tu mente viajes astrales hasta confines inexplorados. Me encanta la canción "May be your sister needs a helping hand". Zambullirme en un mundo que hace tiempo no exploraba reconforta mi castigado corazón. Sigo esperando la paloma mensajera.

La derrota

Creia que lo iba a alcanzar, que iba a ser el primero en llegar a la meta. Casi podia verlo, imaginarlo, olerlo. La gloria, la satisfacción de haberlo hecho bien, del esfuerzo, enorme esfuerzo, recompensado. La primera flecha le dolió, atravesó su antebrazo y sintió primero el golpe, luego el desgarro de cada uno de los tendones y fibras de su musculatura y luego, tras una pequeña calma, un estallido de dolor insoportable. Veia la flecha en su antebrazo pero no podía comprender que hacia alli. No le cabia en la cabeza, intentó cogerla pero sus miembros no podían responder ante el dolor extenuante que estaba padeciendo. La segunda flecha le derribó al suelo. Su muslo perforado no podía soportar el peso de su cuerpo y la fuerza con que la flecha llegó y atravesó su pierna hizo el resto. Contradictoriamente no le aumentó el dolor, el lacerante dolor que berreaba en su cerebro como un poseso. La tercera fue definitiva. Atravesó en un momento que había levantado los brazos de lado a lado su pecho justo por debajo de las axilas. Había sido su culpa, podía haberse refugiado, podía haber utilizado sus fuerzas para otra cosa.

Esperando

Esperando tu llamada, tu correo, tu comunicación, tu señal, a cualquier atisbo de señal. Todas son válidas y todas son interpretables. ¿Tú silencio es bueno o es malo? Es bueno porque no es un rechazo, es malo porque permite esa posibilidad. Incertidumbre. El perfecto escenario para que todo se vuelva negro o se ilumine. Conteniendo el aliento, es mucho tiempo pero si me muevo lo podría volver a estropear.

Perdón por existir

Parafraseando a N.V. "En la sed mortal"
He llegado a la conclusión de que no hay un ser más culpable que yo -ni lo habrá- sobre la tierra. Y empiezo a pedir así:
Por las cosas que siento y por aquellas que odio sentir;
por mi mala cabeza;
por las cosas revueltas que dan vueltas dentro de mí;
por todos los años de penas perdón por mi cabezoneria,
por creer que siempre llevo la razón; por mis errores, por que ellos también me sobrevivirán por mis descuidos, abundantes e injustificables por que nunca escucho lo que debo escuchar por mis silencios y elipsis, por ser incomprensible
y por cosas que ni tan siquiera me atrevo a decir;
perdón por mis pies siempre calientes;
Perdón.
Perdón por existir
Y es que puedo jurar que no hay un ser más culpable que yo -ni lo habrá- sobre la tierra. Y continuo pidiendo así: Perdón por mi loco optimismo por que también resultó equivocado; por todos mis olvidos; por mi forma de hablar, de pensar y sobretodo de callar; por no saber calcular ni tan siquiera con los dedos; por mis incumplimientos,
por que fueron alimento de mi destrucción;
por tener la osadía de alimentarme y de respirar;
perdón a la gente moderna porque al mirarme pierden la razón;
por la gran decadencia de una vida pidiendo perdón;
perdón por todos mis lamentos;
pero sobretodo por mis continuos fracasos;
y, en fin, os pido por esta diserción...
Perdón.
Perdón por existir.

miércoles, octubre 22, 2008

Sin hacer ruido

Sin molestar, sin llamar la atención, sin gritar, sin susurrar, sin ni siquiera pestañear. Por temor a ser oído, a ser ubicado, encontrado, recordado. Con miedo a ser delatado, a que me encuentre el foco de luz y me saque de la anónima oscuridad. Miedo a la batalla, miedo a huir o correr, miedo a moverme, miedo de respirar. Miedo de cerrar los ojos, miedo de mirar y de saber. Saber lo que sé pero no quiero reconocer. Miedo de dar certidumbre a lo que hasta ahora sólo son miedos. Miedo de reconocerme en esta realidad que no quiero conocer. Miedo de enfrentarme a la realidad, de asumir las consecuencias. El miedo es mejor que limpiarse las heridas y salir a la luz. Luz que pueda curarlas, luz que pueda iluminar el camino. Camino que me haga andar y moverme de este lugar de penumbras y angustia. Angustia que casi ya ni siento, que me es propia, que no puedo liberar. Angustia que me ha atrapado en una red de miedos de la que no quiero salir. Porque sé que es mejor, la incertidumbre es mejor que la certidumbre de mis miedos. Mi mente cansada grita para no dormirse, para estar alerta por si acaso hubiera una señal, un atisbo, mi mente cansada grita pero lo hace en silencio, porque tiene miedo. Qué contradicción temer a la señal que certifique los miedos, pero ansiarla por si permite renacer algo que un día se asemejó a una esperanza. Contradicción de merecerlo pero no quererlo, de suplicar por la injusticia. Los labios heridos de tanto apretarlos, la garganta reseca de la tensión. Mis ojos fijos, mi mente confusa, en silencio pero confusa.

miércoles, octubre 15, 2008

Cantando

Hoy me apetece cantar. De echo llevo varios días que sólo se me ocurren canciones para actualizar. El asunto es aun más peliagudo pues soy incapaz de encontrar una foto para mi “fotolog”. No es que sea preocupante, no es la primera vez que me encuentro así, vamos de echo hasta es normal en cierto sentido. Lo que me preocupa es que no sepa canalizar el bullicio de mi cabeza nada más que a través de canciones.

 

Me apetece escuchar música, leer, ver películas,… todo menos pensar, y no sé que estoy cocinando. No hay ningún olor perceptible, ni color, forma o sabor que me puedan dar una pista. Me pregunto si estará bueno…

sábado, octubre 11, 2008

Buscando

Todos estamos buscando. Incluso cuando pensamos que no lo estamos haciendo. Paseamos por la calle y buscamos un rostro conocido entre la gente que pasea con nosotros, un objeto deseado, o no, que un luminoso escaparate nos ofrece, un anuncio que nos recuerde algo que buscar. En el trabajo no paramos de buscar, sobre todo soluciones, en Internet, en la tele al hacer zapping, en la radio, en nuestra mente, sobretodo en nuestra cabeza, hasta escuchando esa canción que tantas veces hemos escuchado, entonces también buscamos las emociones ya experimentadas y aquellas que puedan surgir.

 

Buscar lo es todo, lo abarca todo, sin la búsqueda la vida sería aburrida e inhumana. El día que deje de buscar habré envejecido.