Vale lo admito, otro de mis defectos es que me gustan los videojuegos. Aunque en mi defensa alegaré que desde Navidad no he jugado a ninguno nuevo (concretamente el Star Wars Battlefront), en contra mío diré que no tengo más remedio (ni tiempo). Siempre me ha gustado imaginar mi juego favorito, esto es, cómo sería el juego que si pudiera, desarrollaría. Así con mi nueva profesión de inventor de videojuegos pierdo el tiempo imaginando lo que haría en ese caso.
Definitivamente si pudiera, inventaría un juego tipo "Simcity" (para los que de esto no sabéis mucho, es un juego que simula todos los aspectos de una ciudad, y desde cero debes construirla, teniendo en cuenta que si pones pocas comisarías habrá criminalidad y si pones muchas el sueldo de los policías arruinará tus arcas, creo que os podéis hacer una idea). Lo cierto es que "mi juego" sería ligeramente diferente. Empezaría justo donde acaba el "Simcity". Tendríamos una ciudad o un grupo de ciudades o el mundo funcionando tan "perfectamente" como ahora. El punto de partida sería un mundo como el que conocemos y como objetivo habría que alcanzar un mundo mejor.
Así primero tendría que simular la enorme complejidad e interdependencia actual, de tal forma que un céntimo más o menos en el precio del petróleo modifique el comportamiento de todos, incluso que sea imposible regalar los excedentes de un producto (como la leche) para evitar la caída de su precio y la ruina de las empresas productoras. Reflejar, en definitiva, este frágil equilibrio en el que nos movemos, para que las empresas ganen lo máximo sin que los demás nos quejemos demasiado al compararnos. Una vez conseguido esto el juego empezaría y habría que buscar la sociedad perfecta.
Es aquí donde me tengo que detener porque ¿cómo es la sociedad perfecta? No lo sé. Lo cierto es que al imaginarlo casi siempre suelo pensar en dos soluciones. La primera evolucionar hasta conseguir una sociedad donde verdaderamente ningún hombre esté subordinado a otro, pero de verdad. Y la segunda sería una sociedad donde todos nos amáramos unos a otros, utópico sí, pero que bonito sería.
En la primera opción buscaría un mundo donde todos podamos ver cumplidas nuestras expectativas. Una sociedad que no buscara la igualdad de todos a costa de la libertad (marxismo), ni la libertad de todos a costa de la igualdad (capitalismo), sino que buscara la justicia o lo que es lo mismo la libertad en igualdad. Indudablemente para conseguirlo habría que ir derribando poco a poco todo lo que nos separa y diferencia (puesto que mayoritariamente estamos más cerca del capitalismo), sería el fin de las fronteras, el fin de las estructuras económicas, el fin de las estructuras de poder... y no me da la imaginación para mucho más.
En la segunda opción está claro el objetivo pero no encuentro el camino. Podríamos crear un partido político e ir convenciendo a la gente para que se amen, lo mejor en este caso sería empezar por los que más poder tienen (que probablemente son los que menos aman a los demás). O podríamos crear una comunidad y que una vez que esta tenga éxito se fuera ampliando. O podríamos crear una nueva religión... (No, creo que eso ya está inventado).