miércoles, diciembre 20, 2006
Capitulo II: Virutas de goma de borrar en mi cabeza (II)
La mejor solución no es borrar, nunca sabes para que puedes necesitar ese recuerdo en un futuro. Lo mejor es no tener necesidad de recordarlo.
viernes, diciembre 15, 2006
Capítulo Segundo: Virutas de goma de borrar en mi cabeza (I)
No sé si es posible borrar el pasado, imagino que si llegásemos a descubrir el lugar exacto donde se encuentra alojado en nuestra mente podríamos descubrir una sustancia que pudiera actuar específicamente sobre esa zona y conseguir borrar el pasado. Pero mientras tanto nos movemos en hipótesis y la mia es si merecería o no la pena borrar el pasado. Muchos piensan que hay partes del pasado que no nos han aportado nada más que dolor y sufrimiento y que sin esas partes nuestra vida habría sido, irónicamente, más completa. Otros defienden que la vida de una persona es un camino en el que borrado un trozo del mismo esta deja de tener sentido.
Para mi no es ni una cosa ni la otra. Suelo tender a dos pensamientos que parecen antagónicos pero que en su justo equilibrio me permiten encontrar mi lugar.
Por un lado creo en la idea del perdón, entendida como la capacidad de no tener en cuenta a los demás los actos del pasado, esto me obliga a intentar actuar como si estos no hubieran pasado, como si los hubiera "olvidado", al olvidar es más fácil no predisponerte sobre situaciones que puedan asemejarse a otras pasadas.
Pero por otro lado me gusta mucho la idea de mi vida como un camino en el que cada paso ha sido único y determinante para llegar a donde estoy y, por lo tanto, borrado cualquiera de esos pasos yo no podría encontrarme.
El punto de equilibrio lo encuentro en plantearme cada situación como absolutamente novedosa. De esta forma intento que nada me recuerde al pasado y por tanto no tenerlo en cuenta a la hora de tomar decisiones. Como todo, esto suena genial así escrito, pero en el día a día es casi imposible practicarlo, claro que eso no quiere decir que no lo intente.
(to be continued)
martes, diciembre 12, 2006
Capítulo Primero: Casualidades (II)
Lo que nos diferencia del resto de los animales conocidos es la capacidad de pensar. A un animal no se le suele ocurrir que el Sol sale de determinado lugar porque la Tierra gira a la vez sobre si misma y sobre el Sol. A nosotros los seres humanos, aunque tardamos bastante y quemamos a unos cuantos por el camino, por fin hemos reconocido esa circunstancia de forma mayoritaria. Un animal cualquiera no se pregunta el porqué de las cosas. Nosotros constantemente, la verdad es que debería de decir que la mayoría de nosotros, porque hay personas que no tienen ese interés o no pueden tenerlo, lo que nos lleva a otro tema que no voy a tratar ahora, pues nosotros, decía yo, atribuimos a la casualidad unos poderes y capacidades de semi-Diosa (mientras no sacrifiquemos animales en sus altares será sólo semi) lo que me parece muy exagerado.
Al buscar la explicación de todo lo que nos ocurre podemos encontrar una explicación que nos satisfaga, podemos encontrar una explicación que no nos satisface y finalmente podemos no encontrar ninguna explicación. Al no encontrar esa explicación solemos intentar forzar alguna que nos convenga para quedarnos tranquilos y es aquí donde las casualidades suelen jugar un papel fundamental. Nada más socorrido que recurrir a una casualidad para no seguir indagando en la causa verdadera de lo que ha acontecido.
Pongamos que un chico y una chica que hacía años que no se veían un día se encuentran en la calle. Se ponen a hablar y terminan retomando una bonita amistad, es posible que uno de ellos piense en la feliz casualidad que les ha reunido de nuevo, pero quizás si pusiera más empeño en encontrar una explicación terminaría por averiguar que la otra persona estuvo en esa calle durante días y días esperando encontrarla y que su tropiezo fue el fruto de un tesón y una voluntad muy determinadas.
Volvamos al ejemplo de antes, un ser humano, de esos de tiempos de las cavernas, probablemente un día observó que el Sol salía por el mismo punto que unos meses atrás, y se preguntó si era o no una casualidad, si se hubiera conformado con la explicación de la casualidad se habría retrasado el avance de la humanidad en cientos de años...
En resumen, hay que tener cuidado, que las casualidades no sean una excusa para no buscar el verdadero porqué de las cosas.
lunes, diciembre 11, 2006
Capítulo Primero: Casualidades (I)
¿Es casualidad todo lo que ocurre sin explicación? Siempre he pensado que decir que algo es casual es igual que reconocer que no se sabe cual es la causa que lo origina. Una mentalidad científica encontraría una cadena perfecta de causas y consecuencias o al menos aspiraría a conseguirla. Una mentalidad no científica buscará simplemente como darle sentido.
La idea clave, que a todos nos preocupa, es si estas casualidades son determinantes en nuestro desarrollo o no. Esto es si nuestro pasado, presente y futuro se alteran por este conjunto de circunstancias.
A esto me surgen inmediatamente dos ideas claras en mi cerebro:
Primera no son determinantes, al final lo que marca la diferencia es la decisión de cada uno entre las distintas opciones; y la segunda hace mas referencia a que si aceptamos que las casualidades juegan un papel importante en como se va formando el curso de mi vida, quiere decir que algo condiciona mis decisiones, pero es un algo muy externo a mi, es aceptar que todo aquello que no puedo explicar se lo voy a atribuir a la casualidad.
Desarrollo la primera, decir que una casualidad ha marcado tu vida es dar transcendencia a un conjunto de circusntancias que han necesitado posteriormente de tu decisión o de tu elección para jugar ese papel tan relevante en tu vida. Imagino el típico caso de alguien que al salir de casa se encuentra con alguien en la puerta que le retiene lo justo para perder ese avión que posteriormente se estrella. Ahí diréis que ha sido una casualidad, sale un poco antes y no se encuentra a esa persona y hubiera muerto. Yo pienso que lo que ha sido por lo menos tan determinante es la decisión de salir con el tiempo ajustado y la decisión de aún así pararse a hablar con esa persona. En realidad lo que quiero decir con este ejemplo tan mal puesto es que en casi todos los eventos dominados por la casualidad podemos encontrar otros factores tan importantes por lo menos sino más y que al final han marcado la diferencia en el resultado final. Y esto enlaza con mi segunda idea, en realidad echar la "culpa" a la casualidad es en realidad no querer admitir o indagar en otras concausas que realmente estaban en nuestra mano y por tanto hacen que el resultado final sea consecuencia de nuestras acciones y decisiones. No me parece justo con nosotros mismos decir que algo ha sido totalmente casual.
(to be continued)
lunes, diciembre 04, 2006
Flotando en el espacio entre colores y sonidos (I)
Pues la verdad es que me gusta este sitio.
Me gusta imaginar.
Me gusta sonreir.
Me gusta caminar con despreocupación.
Me gustan las vistas.
Me gustan los nervios.
Me gusta pensar.
Me gusta no saber que decir.
Me gusta escuchar y hablar.
Me gusta cantar e incluso silbar.
Me gusta pasear.
Me gusta aspirar y expirar.
Me gusta esperar.
Me gusta lo que ha pasado, lo que pasa y lo que pasará.
Me gusta verme reflejado.
Me gusta arreglarme.
Me gustan los olores y los colores.
Me gusta que llueva.
Me gusta que haga frio.
Me gustará el calor y la sequedad.
Me gusta saber que soy un ignorante.
Me gusta pensar que aprenderé, quiero aprender.
Me gusta confiar.
Me gusta escribir y me gusta leer.
Me gusta este sitio...
domingo, diciembre 03, 2006
Incrédulo dentro de la montaña rusa (I)
Yo La Tengo o como subirte en un carrusel emocional capaz de pasar de la tormenta sonora más vibrante a la calidez y exquisitez más puras en tan sólo un segundo.
Fui ya nervioso, en mi corta vida tengo muchas asignaturas pendientes y, hasta anoche, una era ver a Yo La Tengo en directo. Pero fue salir al escenario Georgia, James e Ira y de repente fue como si me hubieran enchufado un cable que directemente me transmitia al cerebro, a dos millones de terabytes de velocidad, emociones en estado puro.
La música en directo es una experiencia única. Los discos permiten un montón de cosas pero, la sensación de dejarse llevar por donde el artista quiere es imposible de imitar, y ayer Yo La Tengo nos quisieron recordar porque estamos en este mundo. Si puede existir algún sentido a todo lo que vivimos es para poder de vez en cuando sentir con la intensidad y la fuerza que ayer nos transmitieron. Fue casi magnético, no podia apartar la vista de los tres, del milagro que estaban obrando alli delante de todos, de la forma que manipulando esos instrumentos eran capaces de arrancar de lo más profundo de mi ser cosas que yo no sabía que allí estaban.
Fue un gran preludio...
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