domingo, diciembre 03, 2006
Incrédulo dentro de la montaña rusa (I)
Yo La Tengo o como subirte en un carrusel emocional capaz de pasar de la tormenta sonora más vibrante a la calidez y exquisitez más puras en tan sólo un segundo.
Fui ya nervioso, en mi corta vida tengo muchas asignaturas pendientes y, hasta anoche, una era ver a Yo La Tengo en directo. Pero fue salir al escenario Georgia, James e Ira y de repente fue como si me hubieran enchufado un cable que directemente me transmitia al cerebro, a dos millones de terabytes de velocidad, emociones en estado puro.
La música en directo es una experiencia única. Los discos permiten un montón de cosas pero, la sensación de dejarse llevar por donde el artista quiere es imposible de imitar, y ayer Yo La Tengo nos quisieron recordar porque estamos en este mundo. Si puede existir algún sentido a todo lo que vivimos es para poder de vez en cuando sentir con la intensidad y la fuerza que ayer nos transmitieron. Fue casi magnético, no podia apartar la vista de los tres, del milagro que estaban obrando alli delante de todos, de la forma que manipulando esos instrumentos eran capaces de arrancar de lo más profundo de mi ser cosas que yo no sabía que allí estaban.
Fue un gran preludio...
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