Blist resultó ser un compañero excelente, avanzaba con determinación y sin miedo esquivando rocas, rodeando bosques y montañas, encontrando instintivamente el mejor lugar para pasar; siempre estaba de buen humor y lleno de vida, los peces jugaban en sus aguas, los animales se acercaban a beber y la vegetación visiblemente se alegraba con su paso. Además sabía un montón de historias y su único temor era encontrar un rio más grande y fuerte que él que lo arrastrara irremediablemente al mar, pero incluso esa posibilidad la convertía en una futura aventura, "después de todo, todos tenemos que acabar en el mar algún día" decía. Blist había vencido ya varios encuentros con ríos y el resultado era que se iba haciendo más fuerte aunque todavía no lo era lo suficiente como para no temer el fatídico encuentro tras la siguiente colina.
Blist sabía mucho sobre caminos, los había cruzado de todas clases y direcciones y siempre aconsejaba al caminante sobre cómo encontrar el suyo, sin embargo el caminate en secreto estaba más atento a las posibles señales de la flor que a encontrar su camino, claro que esto no se lo decía a Blist pues le daba vergüenza admintirlo en voz alta.
Así fueron día tras día atravesando toda clase de caminos, y Blist un día le preguntó: "Pero ese camino tuyo ¿a dónde se dirijía?".
El caminate dudó, no se acordaba bien, quizás ya no lo tenía tan claro, finalmente le contestó "Creo que el camino me llevaba a la montaña más grande del mundo".
Claramente aquello visiblemente impresionó a Blist:
"Estás loco, para que vas a intentar algo tan difícil. Hace tiempo me encontré un grupo de personas que también iban buscando esa montaña, me dijeron que el camino era muy complicado, lleno de bifurcaciones y cruces con otros caminos que no llevaban a ningún sitio. Me contaron que era un camino que muchos había empezado y que muy pocos terminaban, y de los que fallaban no se volvía a saber".
El caminante se había detenido y escuchaba con atención. Blist siguió contando complacido de tener toda la atención del caminante.
"Por lo visto el camino no sólo es largo y dificil, sino que es fácil perderse. Antes de llegar a la montaña más alta del mundo y empezar a subirla hay que llegar al pais de las montañas. Ese lugar está bastante lejos y solamente intentar llegar nos va a costar bastante. Una vez allí, hay que encontrar la montaña y entonces subirla, y cuando digo subirla no tienes ni la más ligera idea de lo que eso significa porque no has echo algo parecido en tu vida. Yo no puedo subirla pero sí que te puede acompañar al pais de la montañas".
El caminate se quedó meditando un tiempo. Ciertamente no lo había pensado suficientemente bien, en su ingenuidad pensó que cualquier camino se hacia de la misma forma: un pie después del otro, no pensó que había otras variables que le pudieran impedir llegar al final, no imaginó que caminar no era suficiente para llegar a la meta. Miró a Blist y casi se sintió aliviado, bueno mejor no intentar algo que estaba fuera de sus posibilidades, iría al pais de las montañas y miraría esa montaña, si no le parecía posible buscaría otro camino, después de todo nadie le obligaba a llegar hasta el final y él siempre había pensado que lo importante de cualquier camino es disfrutar recorriendolo, sin importar lo que hay al final.