jueves, noviembre 30, 2006
Cuando las fuerzas de la naturaleza nos perdonan la vida (I)
Hay veces en que las sensaciones se despiertan y no puedes dejar de sentir y emocionarte. Hoy en el concierto de Sparklehorse me ha parecido al mismo tiempo volar, sumergirme en un mar de coral, flotar entre luces tintineantes, acurrucarme al lado de un árbol coronando una montaña sobre la que se pone el sol, arder en los fuegos del monte Averno, respirar el aire de la atmósfera de Saturno, contemplar los sueños de un hombre enclaustrado, remar contra la furia huracanada de los dioses eólicos, expandirme entre los recovecos de un gran laberinto, olvidar que soy humano y asumir la forma de un gran dragón milenario,...
Hay días en que la música elimina mis sentidos y es entonces cuando todo adquiere sentido.
sábado, noviembre 25, 2006
Ardiendo en medio de la nevada Fargo, mi luz ilumina el ocaso (I)
Esporas a mi alrededor, una nube de gas amarillo me cubre. Levanté mi puño para intentar agarrarme a lo primero que pasara pero mi puño sólo cogió gas y aire. Decidí que la mejor opción era lanzarme contra lo primero que se moviera y así poder salir de la nada en la que estaba. Vino un camión a toda velocidad y al abalanzarme contra el, me di cuenta que yo me había convertido en gas. Y lo trapasé, o el camión me traspasó a mi, no me acuerdo bien.
Intenté gritar y pedir socorro. Dibujé un enorme S.O.S en el cielo pero el cielo estaba sobre un país de ciegos y ni siquiera había un tuerto que pudiera darse cuenta de mi estado.
Como último recurso me volví hacia mi mismo, en una suerte de autopliego me envolví en mi ser y me adentré en mis profundidades. No encontré tampoco a nadie que pudiera ayudarme pero descubrí un rio donde subía la corriente. Me metí para intentar subir pero me fui hundiendo, poco a poco y sin remedio. En el último momento vi una rama a la que agarrarme y al cogerla se convirtió en tu mano que me sacaba de mi mismo y me devolvía al mundo exterior. Tu mano no me soltó, tu mano me curó, fue tu mano la que me enseñó que necesitaba que me acompañaran para no perderme en laberintos sin minotauro, pero que me metían aún más adentro. Gracias.
jueves, noviembre 23, 2006
Manteniendome a flote en mitad de un mar en el que nunca estuve (I)
El truco está en poder seguir respirando que decía la canción. Al final todos sobrevivimos de una u otra forma hasta que un día ya no sobrevivimos. El final de la vida no tiene un objetivo claro. No hay una solución y darle sentido es un ejercicio más de fantasía que de realidad. Yo personalmente me siento más motivado pensando que hay un final, una meta. Sé que además la meta que me tengo que poner tiene que ser poco más o menos inalcanzable para que dure toda mi larga, espero, vida. De todas formas estoy empezando a aprender que las metas tampoco son un buen estilo de vida. Todavía no es una idea que esté totalmente centrada en mi pensamiento pero según van pasando los días voy descubriendo que las metas son otra de las barreras que me impiden ver más allá. concentrarse en llegar a un lugar concreto te suele obligar a no disfrutar del camino y la vida antes que otra cosa es camino, camino indefinido pues nadie sabe por donde le va a llevar. Y por mucho que lo planifiques no vas a estar en el lugar que habias planeado.
Por todo ello empiezo a pensar que después de todo no era tan importante llegar a donde quería llegar. Igual es que me estoy volviendo viejo o práctico o vago...
sábado, noviembre 18, 2006
Concentrando todos mis esfuerzos en lo que me queda de vida (I)
Al mirarme en el espejo advertí que me salía un bulto en la cara, de el empezó a manar una sustancia viscosa que al llegar a mis labios sabía como la miel. Al instante una luz cegadora me levantó del suelo y me elevó a una especie de mesa. En ella esataban tiradas unas cartas donde se podía leer mi destino, pero una rafaga de viento se las llevó, intenté alcanzarlas pero fui agarrado por una mano de largas uñas que me llevó a una habitación sin puertas ni ventanas. Cuando empecé a preguntarme que hacía ahí, una voz a la vez terrible y suave me explicó el sentido de la vida, eran palabras que yo intentaba desesperadamente retener en mi cabeza, pero que se escapaban de ella por mi boca. Intenté retenerlas cerrando mi boca pero mi boca ya no quería obedecer más órdenes mías. Atravesé una pared que resultó ser sólo una cortina, y me encontré conmigo mismo... y allí me quedé.
miércoles, noviembre 15, 2006
Cantando bajo la lluvia, chapoteando en todos los charcos (I)
Don't believe what you hear
Don't believe what you see
If you just close your eyes
You can feel the enemy
When I first met you girl
You had fire in your soul
What happened your face
Of melting in snow
Now it looks like this
And you can swallow
Or you can spit
You can throw it up
Or choke on it
And you can dream
So dream out loud
You know that your time is coming 'round
So don't let the bastards grind you down
No, nothing makes sense
Nothing seems to fit
I know you'd hit out
If you only knew who to hit
And I'd join the movement
If there was one I could believe in
Yeah I'd break bread and wine
If there was a church I could receive in
'cause I need it now
To take a cup
To fill it up
To drink it slowI can't let you go
I must be an acrobat
To talk like this
And act like that
And you can dream
So dream out loud
And don't let the bastards grind you down
Oh, it hurts baby
(What are we going to do now it's all been said)
(No new ideas in the house and every book has been read)
And I must be an acrobat
To talk like this
And act like that
And you can dream
So dream out loud
And you can find
Your own way out
You can build
And I can will
And you can call
I can't wait until
You can stash
And you can seize
In dreams begin
Responsibilities
And I can love
And I can love
And I know that the tide is turning 'round
So don't let the bastards grind you down
martes, noviembre 14, 2006
Durmiendo profundamente mientras millones de ondas y microondas procedentes del centro del universo me invaden (I)
Entré en la habitación con la extraña sensación de haber estado ya allí. Mi parte racional, aunque muchas veces no lo parezca yo también la tengo, me decía claramente que ese edificio era de reciente construcción, de hecho estaba en la fiesta de estreno del piso, y por tanto yo no había estado nunca allí. Sin embargo algo dentro de mi, mi subconsciente, mi sexto sentido, mi locura personal, mi algo indefinido que no deja de ser parte de mi, me decía aun más rotundamente que reconocía ese lugar.
La asombrosa familiaridad se acentuó en el momento que llegó a mi una especie de olor dulzón pero con ciertas reminiscencias a lugar cerrado, algo parecido a cuando destapas una caja antigua que todavia guarda en su interior restos de alguna flor ya marchita. El olor provenia de un mueble situado a mi derecha. En el se apreciaban marcas de haber sido usado. Era una de estas cómodas anchas, con una curva en medio que se asemejaba a la de la felicidad, como si tuviera panza, oscura, pero a la vez despedía un cierto resplandor, ayudaba a ello, claro está, una lámpara, en forma de candelabro poco elaborado, que se situaba encima.
Instintivamente me quedé mirando a la cómoda, puse la mano encima y noté como despedía un calor que al instante percibí como propio. Tuve la extraña sensación de que me estaba devolviendo un poco del calor que de alguna forma yo le había transmitido. Mis pies pisaban un suelo nuevo, pero mi ser volvía a un lugar conocido...
lunes, noviembre 13, 2006
Contando las estrellas que se reflejan en la pantalla de mi televisor apagado (I)
Sabedora de que la estaba mirando, se detuvo delante de un escaparate. Con fingido interés observó cada uno de los pasteles que se amontonaban al otro lado del cristal. De repente se giró para continuar su camino deslizando su mirada por la mia. Bajó la suya y siguió el camino. Fue un instante. Algo fugaz. Pero sin lugar a dudas se me aceleró el corazón, quiero pensar que a ella también.
Es cierto que no hice nada, es cierto que en ese segundo escaso se amontonaron un montón de sensaciones a las que no supe (¿quise?) dar salida en forma de reacción. Pude haberla preguntado algo, quizás ella también podría haberlo hecho. Pude sonreir de un modo más evidente. Hasta se me ocurrió que podría seguirla, nada ilícito, nada peligroso, sólo perpetuar un poco más esa sensación de coqueteo.
Más tarde, siguiendo mi paseo, volví por esa misma calle, y me sorprendí a mi mismo observando con atención por si volvia a verla. Algo un poco irracional porque en primer lugar sería mucha casualidad y en segundo lugar es bastante probable que dada mi nula capacidad fisionomista podría pasar delante de mis narices y no darme cuenta. Pero lo que me sorprendió es que tener ese grado de fe o locura u optimismo.
domingo, noviembre 12, 2006
Almacenando latas con recuerdos en un armario sin cerradura (I)
Me sucede a menudo que mi cabeza me parece tan llena que va más lenta, como si fuera un ordenador. Siempre pensé que una de las posibilidades del futuro, que probablemente yo no veré, aunque los hijos de mis amigos igual si, es que inventen una especie de conexión para descargar el exceso de informacion en un disco duro, algo así entre Matrix y Harry Potter por mencionar dos referencias de las miles que han reflejado a su manera esta posibilidad.
El caso es que podría pensarse que sería un alivio pero yo no estoy tan seguro de ello. Me sucede también muy a menudo que mis pensamientos me sorprenden, que encuentro ideas, información, reflexiones que no soy capaz de saber como estaban ahi. Por eso en los días en que me encuentro un poco espeso, usualmente los domingos suelen ser muy propicios, pues precisamente intento dejar a ver con que me sorprende mi cabecita.
Este refugio interior absolutamente mio, aunque muchas veces no sea capaz de controlarlo, hoy me ha regalado un momento estupendo rememorando para mi, en plan modo aleatorio, un buen puñado de flashes de grandes recuerdos de este último año.
Y no es que esté propugnando vivir en el recuerdo, no. La vida en presente por favor. Pero si que es asombroso lo que se consigue acallando todo el ruido que muchas veces nos rodea y dejando que la cabecita actue por su cuenta y riesgo.
viernes, noviembre 10, 2006
Medicamentos que no consiguen aliviar el dolor, pero que lo transforman (I)
Me comentó un amigo el otro día que su verdadera especialidad era asentir y sonreir. Tal afirmación produjo en mi una inmediata extrañeza. Así que me lancé y le pedi que me desarrollara un poco más la idea. Sonrió y asintió. Y le empecé a explicar que me parecía que él tenía muchas y muy distintas cualidades como para quedarse en un simple asentir y sonreir. Me miró, asintió y sonrió. Como no soy de los que se dá fácilmente por vencido le empecé a enumerar los distintos episodios de nuestras vidas en los que me parecía que él había demostrado cualidades encomiables, y el siguió asintiendo justo en el preciso momento en que debia hacerlo...
Moraleja: no existen medicinas milagrosas, sólo actitudes milagrosas...
domingo, noviembre 05, 2006
De como subir un escalón sin perder el equilibrio mientras se intenta poner buena cara (I)
Mañana cuando me levante de repente me daré cuenta de que algo se me olvida. Mientras me preparo los cereales intentaré focalizar esa molesta sensación. A pesar de mis esfuerzos saldré de casa intentando no obsesionarme, pensando que quizás esta es una de esas veces en las que si me pongo a pensar en otras cosas de repente me vendrá lo que en ese momento me resulta tan esquivo.
Al llegar al trabajo encenderé el ordenador y mientras espero que el servidor me escupa los correos, sí, todos esos mensajes de urgente respuesta y problemas nuevos que me impedirán hacer todo lo que tengo retrasado desde hace ya no sé ni cuanto, pues en ese instante intentaré hacer el esfuerzo de recordar, sin embargo no servirá de nada. Definitivamente no será uno de esos días pues estaré trabajando toda la mañana con los ojos del ordenador a los libros y viceversa y, aún así cuando salga hacia casa para comer me daré cuenta que, lo que a las ocho era una sensación se ha convertido en un molesto ruidito que me suena y resuena en mi cabeza.
Durante la comida le seguiré dando vueltas y aunque lo intentaré, no podré descansar esos veinte minutos que tanto me ayudan a soportar la tarde.
De vuelta en el trabajo e inmerso en el estudio de un nuevo problema tendré que admitir que me ha vencido, que a pesar de mis esfuerzos no consigo recordar, no será sino entonces cuando me golpeará como un martillazo y se aclarará la niebla en la que voy a pasar el dia de mañana. Por fin ya cansado me acordaré de lo que te prometí y aunque tarde intentaré compensarte por la espera, te llamaré y esbozaré una excusa relacionada con el trabajo y aunque ni por asomo te la creeras, me dirás que no me preocupe.
viernes, noviembre 03, 2006
Esto cuesta (I)
Pues si que me cuesta lo de escribir ahora. Con eso de dejar constancia diaria en el fotolog me autoexcuso para no cumplir con mi blog. Pues voy a ver si pongo remedio.
En la Facultad (aquellos maravillosos años) tuve grandes profesores, no sólo en saber, sino que mucho más importante en saber motivarme. Sobretodo me encantaban las asignaturas de Derecho Público y entre ellas Teoría del Derecho y Filosfía del Derecho fueron de las que más me entusiasmaron por introducir en mi dura cabezota un motón de conceptos y puntos de vista que yo jamás habría podido alcanzar. De ellos uno que estos días vuelve reiteradamente a mi cabeza se refiere a la dicotomía entre la Libertad y la Igualdad.
Uno cuando habla de Libertad e Igualdad tiene la sensación de estar hablando de algo deseable, unos ideales a alcanzar en algún momento. Pero si piensa con detenimiento se da cuenta que no es posible alcanzar la plena libertad junto con la plena igualdad y viceversa. Por definición los seres humanos somos desiguales, no hay un ser humano igual a otro (mientras la ameza clon se mantenga en una simple amenaza). Y tampoco hay seres humanos completamente libres, la libertad plena, es decir no estar condicionado por ningún elemento externo a tu voluntad no la posee nadie (afortundamente creo yo). Bien pues en términos colectivos, cuantas más decisiones tomes para fomentar la libertad de todos, más desigualdades crearás y en cambio si optas por igualar a todos los seres humanos sólo te acercarás eliminado la libertad de todos aquellos que no sean iguales al modelo planetado (es decir el resto).
Esta dictomía ha preocupado mucho a los pensadores políticos, y también jurídicos, en tanto a instrumento necesario para alcanzar cualquier objetivo. Y aunque hay teorías ciertamente encomiables, la Teoría de la Justicia por poner un ejemplo que predica que el paradigma deseable es conseguir la igualdad en libertad a través de una justicia que iguale a los desiguales pero sin eliminar las cotas de libertad alcanzadas. Pero lo cierto es que es como ir en el filo de la navaja, y si no hacer la prueba y empezar a analizar las decisiones en terminos de que favorezcan mas la libertad o la igualdad. Un pequeño reduccionismo (si me lee mi catedrático me miraría muy mal) la derecha propugna la libertad del individuo sobre la búsqueda de la igualdad, mientras que la izquierda busca la igualdad de los individuos aun a costa de eliminar cotas de libertad...
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