viernes, noviembre 03, 2006
Esto cuesta (I)
Pues si que me cuesta lo de escribir ahora. Con eso de dejar constancia diaria en el fotolog me autoexcuso para no cumplir con mi blog. Pues voy a ver si pongo remedio.
En la Facultad (aquellos maravillosos años) tuve grandes profesores, no sólo en saber, sino que mucho más importante en saber motivarme. Sobretodo me encantaban las asignaturas de Derecho Público y entre ellas Teoría del Derecho y Filosfía del Derecho fueron de las que más me entusiasmaron por introducir en mi dura cabezota un motón de conceptos y puntos de vista que yo jamás habría podido alcanzar. De ellos uno que estos días vuelve reiteradamente a mi cabeza se refiere a la dicotomía entre la Libertad y la Igualdad.
Uno cuando habla de Libertad e Igualdad tiene la sensación de estar hablando de algo deseable, unos ideales a alcanzar en algún momento. Pero si piensa con detenimiento se da cuenta que no es posible alcanzar la plena libertad junto con la plena igualdad y viceversa. Por definición los seres humanos somos desiguales, no hay un ser humano igual a otro (mientras la ameza clon se mantenga en una simple amenaza). Y tampoco hay seres humanos completamente libres, la libertad plena, es decir no estar condicionado por ningún elemento externo a tu voluntad no la posee nadie (afortundamente creo yo). Bien pues en términos colectivos, cuantas más decisiones tomes para fomentar la libertad de todos, más desigualdades crearás y en cambio si optas por igualar a todos los seres humanos sólo te acercarás eliminado la libertad de todos aquellos que no sean iguales al modelo planetado (es decir el resto).
Esta dictomía ha preocupado mucho a los pensadores políticos, y también jurídicos, en tanto a instrumento necesario para alcanzar cualquier objetivo. Y aunque hay teorías ciertamente encomiables, la Teoría de la Justicia por poner un ejemplo que predica que el paradigma deseable es conseguir la igualdad en libertad a través de una justicia que iguale a los desiguales pero sin eliminar las cotas de libertad alcanzadas. Pero lo cierto es que es como ir en el filo de la navaja, y si no hacer la prueba y empezar a analizar las decisiones en terminos de que favorezcan mas la libertad o la igualdad. Un pequeño reduccionismo (si me lee mi catedrático me miraría muy mal) la derecha propugna la libertad del individuo sobre la búsqueda de la igualdad, mientras que la izquierda busca la igualdad de los individuos aun a costa de eliminar cotas de libertad...
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Ese reduccionismo es lo primero que he pensado al leerte.
ResponderBorrarClaro que te miraría mal; pero sintetizar problemas grandes con ejemplos sencillos está bien para los no iniciados (como nosotros los que te leemos).