viernes, noviembre 10, 2006

Medicamentos que no consiguen aliviar el dolor, pero que lo transforman (I)

Me comentó un amigo el otro día que su verdadera especialidad era asentir y sonreir. Tal afirmación produjo en mi una inmediata extrañeza. Así que me lancé y le pedi que me desarrollara un poco más la idea. Sonrió y asintió. Y le empecé a explicar que me parecía que él tenía muchas y muy distintas cualidades como para quedarse en un simple asentir y sonreir. Me miró, asintió y sonrió. Como no soy de los que se dá fácilmente por vencido le empecé a enumerar los distintos episodios de nuestras vidas en los que me parecía que él había demostrado cualidades encomiables, y el siguió asintiendo justo en el preciso momento en que debia hacerlo... Moraleja: no existen medicinas milagrosas, sólo actitudes milagrosas...

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