jueves, noviembre 23, 2006

Manteniendome a flote en mitad de un mar en el que nunca estuve (I)

El truco está en poder seguir respirando que decía la canción. Al final todos sobrevivimos de una u otra forma hasta que un día ya no sobrevivimos. El final de la vida no tiene un objetivo claro. No hay una solución y darle sentido es un ejercicio más de fantasía que de realidad. Yo personalmente me siento más motivado pensando que hay un final, una meta. Sé que además la meta que me tengo que poner tiene que ser poco más o menos inalcanzable para que dure toda mi larga, espero, vida. De todas formas estoy empezando a aprender que las metas tampoco son un buen estilo de vida. Todavía no es una idea que esté totalmente centrada en mi pensamiento pero según van pasando los días voy descubriendo que las metas son otra de las barreras que me impiden ver más allá. concentrarse en llegar a un lugar concreto te suele obligar a no disfrutar del camino y la vida antes que otra cosa es camino, camino indefinido pues nadie sabe por donde le va a llevar. Y por mucho que lo planifiques no vas a estar en el lugar que habias planeado. Por todo ello empiezo a pensar que después de todo no era tan importante llegar a donde quería llegar. Igual es que me estoy volviendo viejo o práctico o vago...

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