lunes, marzo 05, 2007

Leyendo (I)

Letras, letras, letras, no son más que letras. Y sin embargo siguió leyendo su propio destino. Este estaba escrito en una hoja de líneas torcidas y entrecruzadas, formando caprichosas figuras las cuales sólo le transmitían una indescriptible sensación de melancolía.
Advirtió que el futuro le deparaba a la par sorpresas y decepciones. Se reconoció en lo que leía, de hecho, pensó claramente que ese futuro sólo podía hacerse realidad en su persona. Poco a poco fue asimilando lo que le esperaba. Sonrió al reparar en aquellos detalles que le complacían y sintió un escalofrío ante aquellos que le perjudicaban. Enumeró sus futuros errores para intentar recordárlos pero perdió la cuenta cuando sobrepasó el número mil. Grabó en su memoria los momentos decisivos, y pronto intentó memorizar la hoja al completo.
Cuando se quedó satisfecho la quemó, después de todo la vida en ella contenida ya la había disfrutado y ahora quería probar otra...