martes, septiembre 30, 2008

Recortes

Recortó el papel tal y como ponía en el libro. Era un libro muy bonito que le regaló un antiguo compañero de colegio cuando eran pequeños y que nunca había le había llamado la atención hasta que, en la mudanza, lo descubrió entre montones de libros viejos de la escuela.

Las figuras de papiroflexia estaban muy bien descritas, con dibujos claros de cómo hacer cada doblez y corte. Estaba pensado para los niños pero con un acertado sentido del gusto, o al menos eso le parecía.

Estaba terminando de hacer un pájaro muy complicado con numerosos pliegues que conformaban la figura, las patas, el pico y hasta la cola en dos dobleces muy graciosas. Se quedó mirando la figura a medio terminar e intentó imaginarse haciéndola cuando era pequeño. Sin duda entonces tenía cosas más importantes que hacer, pues nunca intentó hacer ninguna.

Su amigo Sergio, quien le regaló el libro, siempre le hizo regalos muy singulares, una vez, se acordaba perfectamente, le regaló un saltamontes. La cara de horror de su madre no se le olvidará jamás.

Es curioso que no consiguiera recordar qué le regaló él a Sergio. Sin duda tuvo que hacerle algún regalo. Al menos en tercero de E.G.B., ese año si recordaba haber estado en casa de Sergio celebrando su cumpleaños. Estuvieron los padres de Sergio, sus dos abuelas y su abuelo, un primo suyo que tenía toda la pinta de haber sido obligado a asistir (era bastante más mayor que ellos) y otro compañero de clase, José. Se acordaba perfectamente del sentimiento de felicidad al abrir, entre los tres compañeros, una enorme piñata en forma de pájaro en medio de las chanzas y bromas de los abuelos de Sergio.

Una vez terminado el colegio no volvió a saber nada de Sergio. Sin duda le tuvo que ir bien, era callado, sacó muy buenas notas y aunque nunca llamaba la atención, siempre estaba dónde debía.

El pájaro había quedado muy semejante a como aparecía en el dibujo del libro. Lo miró con cariño, pensó, lo llamaré Sergio.

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