martes, mayo 20, 2008

Tiempo

Tiempo es lo que hay entre ahora y luego. No hay nada mas... o si. El tiempo define el momento, pronto, tarde. El tiempo parece ser una vara de medir implacable, inmutable, exacta. Si no hay tiempo, es que no lo hay, no se puede crear de la nada, existe imperecedero. El tiempo nos separa, nos contextualiza,... ¿es inseparable a nuestra existencia? Es más, ¿existiriamos sin tiempo? Si no hubiera el parametro tiempo ¿qué forma tendríamos? la de cuando estamos recien nacidos, cuando alcanzamos la pubertad, cuando robamos el primer beso o la que tendremos dentro de tres millones de años. Sin el tiempo, ¿qué pensamiento seríamos?, el que te hizo decir hace un mes que me querías, o el que dentro de un año te obligará a negar que me conociste. En un "universo" sin tiempo ¿qué manos tendrías? las que hace un año me recorrian presurosas o las que dentro de un tiempo me apartarán de tu lado. Pensado de esta forma hasta parece que el tiempo nos domina. Encarrila inexorablemente nuestras vidas. Pero eso no es cierto. El tiempo no tiene voluntad, es impersonal, probablemente lo más objetivo que conozcamos. Somos nosotros los que le damos un significado. Es nuestra mente la que "inventa" motivaciones, la que incesantemente teje un hilo conductor dónde no lo hay. La búsqueda del hilo conductor es la causa de dar tanta importancia al tiempo. Al conseguir marcar momentos y fases concretas permite que la "lógica" pueda analizar y compartimentalizar cada acción y buscar sus nexos de unión. En realidad si no tenemos en cuenta el tiempo como un hilo conductor sino como un agente pasivo y ajeno a nuestras relaciones, entonces nos daremos cuenta que lo importante desde siempre, es nuestra voluntad. Es ella la que consciente o inconscientemente otorga sentido a todo, es la que puede dominar la visión de las situaciones. Para ello se requiere una férrea voluntad capaz de disciplinar a nuestra mente de sus fantasías y sobretodo de sus miedos...

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