sábado, julio 12, 2008
Mi fracaso personal
Son muchos los que se sorprenden cuando me alegro por el éxito de mis ex-compañeros opositores. Sería normal, dicen, que sintiera cierta envidia, pues ellos han conseguido lo que yo durante seis años no pude. Sin embargo mi forma de ver las cosas es distinta. Pudiera ser que, si yo siguiera opositando, tuviera envidia del éxito de mis compañeros porque querría ese éxito para mi. Pero en mi situación actual, no puedo más que alegrarme. No sólo no estoy opositando, sino que no quiero opositar ni tampoco el premio que hay detrás (ser Juez o Fiscal); en mi vida, siempre cambiante y fluctuante, ahora no hay sitio para esas pretensiones que antaño llenaron seis años de mi vida. Tampoco quiero decir que me arrepienta (jamás) de haber opositado. La oposición aunque, indirectamente, me ha traído a este mismo instante en el que escribo, y, la verdad, no puedo ser más feliz.
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