martes, junio 10, 2008

Tesoros

Es difícil mejorar la sensación de tranquilidad que otorga la despreocupación, la sana despreocupación. Poder, aunque sólo sea por un par de días, olvidarte de toda preocupación y concentrarte únicamente en el momento y encima que ese momento sea perfecto, sin duda es algo que pocas veces en mi vida adulta he experimentado, pero esas veces son tesoros. Este fin de semana pasado ha sido uno de esos. No hay nada en esas horas que van desde mi salida del trabajo hasta el regreso que no sólo recuerde con una amplia sonrisa sino que me sea imposible mejorar en mi imaginación. Sin duda, como dice Ele, un precioso tesoro para guardar por si vienen mal dadas.

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