domingo, noviembre 05, 2006

De como subir un escalón sin perder el equilibrio mientras se intenta poner buena cara (I)

Mañana cuando me levante de repente me daré cuenta de que algo se me olvida. Mientras me preparo los cereales intentaré focalizar esa molesta sensación. A pesar de mis esfuerzos saldré de casa intentando no obsesionarme, pensando que quizás esta es una de esas veces en las que si me pongo a pensar en otras cosas de repente me vendrá lo que en ese momento me resulta tan esquivo. Al llegar al trabajo encenderé el ordenador y mientras espero que el servidor me escupa los correos, sí, todos esos mensajes de urgente respuesta y problemas nuevos que me impedirán hacer todo lo que tengo retrasado desde hace ya no sé ni cuanto, pues en ese instante intentaré hacer el esfuerzo de recordar, sin embargo no servirá de nada. Definitivamente no será uno de esos días pues estaré trabajando toda la mañana con los ojos del ordenador a los libros y viceversa y, aún así cuando salga hacia casa para comer me daré cuenta que, lo que a las ocho era una sensación se ha convertido en un molesto ruidito que me suena y resuena en mi cabeza. Durante la comida le seguiré dando vueltas y aunque lo intentaré, no podré descansar esos veinte minutos que tanto me ayudan a soportar la tarde. De vuelta en el trabajo e inmerso en el estudio de un nuevo problema tendré que admitir que me ha vencido, que a pesar de mis esfuerzos no consigo recordar, no será sino entonces cuando me golpeará como un martillazo y se aclarará la niebla en la que voy a pasar el dia de mañana. Por fin ya cansado me acordaré de lo que te prometí y aunque tarde intentaré compensarte por la espera, te llamaré y esbozaré una excusa relacionada con el trabajo y aunque ni por asomo te la creeras, me dirás que no me preocupe.

2 comentarios:

  1. ¿Existen las mentiras de supervivencia?

    ¿Hasta que punto es excusable?

    ¿Deberías haberte acordado sí o sí?

    ¿Eres culpable por algo que no has hecho?

    Todavia no lo sé.
    "Imponer" unas conductas predeterminadas, por muy livianas, comprensibles e incluso atractivas que sean, se me antoja peor que no realizarlas.

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  2. Anónimo4:55 p. m.

    Cuestión de fósforo. Pero si la amnesia es consciente, olvídate, el pescado azul no puede hacer nada por ti.

    Y, por supuesto que sí, existen las mentiras de supervivencia, qué haríamos sin ellas...

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