sábado, noviembre 18, 2006

Concentrando todos mis esfuerzos en lo que me queda de vida (I)

Al mirarme en el espejo advertí que me salía un bulto en la cara, de el empezó a manar una sustancia viscosa que al llegar a mis labios sabía como la miel. Al instante una luz cegadora me levantó del suelo y me elevó a una especie de mesa. En ella esataban tiradas unas cartas donde se podía leer mi destino, pero una rafaga de viento se las llevó, intenté alcanzarlas pero fui agarrado por una mano de largas uñas que me llevó a una habitación sin puertas ni ventanas. Cuando empecé a preguntarme que hacía ahí, una voz a la vez terrible y suave me explicó el sentido de la vida, eran palabras que yo intentaba desesperadamente retener en mi cabeza, pero que se escapaban de ella por mi boca. Intenté retenerlas cerrando mi boca pero mi boca ya no quería obedecer más órdenes mías. Atravesé una pared que resultó ser sólo una cortina, y me encontré conmigo mismo... y allí me quedé.

1 comentario:

  1. Anónimo1:58 p. m.

    Joder, tu entrada de hoy es genial.

    ¿Ya no intentas alcanzar más cartas ni cerrar la boca?

    ResponderBorrar