sábado, noviembre 25, 2006
Ardiendo en medio de la nevada Fargo, mi luz ilumina el ocaso (I)
Esporas a mi alrededor, una nube de gas amarillo me cubre. Levanté mi puño para intentar agarrarme a lo primero que pasara pero mi puño sólo cogió gas y aire. Decidí que la mejor opción era lanzarme contra lo primero que se moviera y así poder salir de la nada en la que estaba. Vino un camión a toda velocidad y al abalanzarme contra el, me di cuenta que yo me había convertido en gas. Y lo trapasé, o el camión me traspasó a mi, no me acuerdo bien.
Intenté gritar y pedir socorro. Dibujé un enorme S.O.S en el cielo pero el cielo estaba sobre un país de ciegos y ni siquiera había un tuerto que pudiera darse cuenta de mi estado.
Como último recurso me volví hacia mi mismo, en una suerte de autopliego me envolví en mi ser y me adentré en mis profundidades. No encontré tampoco a nadie que pudiera ayudarme pero descubrí un rio donde subía la corriente. Me metí para intentar subir pero me fui hundiendo, poco a poco y sin remedio. En el último momento vi una rama a la que agarrarme y al cogerla se convirtió en tu mano que me sacaba de mi mismo y me devolvía al mundo exterior. Tu mano no me soltó, tu mano me curó, fue tu mano la que me enseñó que necesitaba que me acompañaran para no perderme en laberintos sin minotauro, pero que me metían aún más adentro. Gracias.
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Una rama que se convierte en mano? eso es de La novia cadaver, no?... pues ya sabes lo que venía después :)
ResponderBorrarsiempre es necesario contar con alguien en quien poder apoyarse.
Fargo ... que gran peli!
ResponderBorrarNo me había dado cuenta de lo de La novia cadaver... curioso.
ResponderBorrarEs lo mejor que se puede tener.