domingo, diciembre 23, 2007

Más allá del análisis... (I)

En la vida hay que tomar decisiones. Yo tengo que aprender mucho. En concreto hay una lección de mi mismo que me está constando muchísimo aprender y esta vez (con fuego) ha entrado.
SOY IMPERFECTO. Durante años me he comportado (parafraseando a Herman Hesse) considerándome perfecto (o muy cerca) y eso era sólo porque me exigía mucho menos a mi mismo que a los demás.
Hace tiempo que debí haberme dado cuenta, a pesar de los enormes signos de alarma que a mi alrededor han ido creciendo, no he sido capaz de llegar a la conclusión. Siempre me decía que en mis errores estaba la virtud de que yo podría enmendarlos. Ahora me doy cuenta que la virtud no es poder enmendarlos, sino enmendarlos.
En mi cabeza, y en general en mi personalidad, tiendo a confundir el análisis acertado o no de las situaciones con su transformación en la realidad. De hecho la realidad es un reto para mi. Un reto que por fin voy a afrontar, sé que no será perfecto, pero por fin todo será real.
Normalmente razono y me doy cuenta de lo que ocurre. Hago un análisis, llego a una conclusión (acertada o no) y me doy una palmada en la espalda. Me digo, bien hecho, que bien has razonado. Y me quedo tan contento.
Sin embargo muy pocas veces tengo el valor, la decisión, el buen sentido, la coherencia, de exigirme que lo que he concluido se plasme en la realidad. De hecho es asombroso lo mucho que me cuesta en mi vida ese esfuerzo.
Por poner un ejemplo trivial. Tengo en la cabeza un corto. Es algo que tengo desde hace mucho tiempo en mente hacer. Tengo las ideas necesarias, las sensaciones, gente que me puede ayudar y hasta me he imaginado a mi mismo rodándolo. Y estoy tan contento, para mi cabeza ese es mi corto, en la realidad cualquiera que lea esto dirá, de qué esta hablando este hombre, si nunca ha mostrado ni la menor afición por rodar. Y esa es una buena señal de hasta que punto está desconectado mi lado decisor del cerebro con el lado ejecutor del mismo (no lo digo en ningún término biológico sino figurativo).
Pues muchas veces con las cosas serias (al fin y al cabo que haga o no el corto probablemente sólo me interese a mi) con las cosas serias, decía, me ocurre muchas veces algo parecido. Me digo a mi mismo que tengo que hacer las cosas de una determinada forma. Me enumero a mi mismo los numerosos argumentos a favor de actuar de esa determinada forma y con eso me pienso que esa forma de actuar ya es real, y no me paro a pensar que en realidad sólo será real cuando lo consiga hacer real, o por lo menos cuando lo intente hacer real.
A veces pienso que es por vagueria, otras pienso que es por que me parece que el mundo real no es nada bonito, comparado con el que tengo dentro de la cabeza. Pero la mayoría de las veces me pongo cualquier excusa para no actuar. Y eso es intolerable.
A partir de ahora eso se ha acabado. Voy a hacer real lo pienso que debe ser real. Mis defectos al menos serán defectos reales intentados perfeccionar. Y no pienso detenerme ni un segundo más en imaginar como sería el mundo si todos mis pensamientos se hicieran realidad. El mundo es el que es, pero mi vida es la que yo me forjo todos los días, en cada instante con cada acción u omisión que ejecuto. En todo lo que de mi dependa, se hará como yo quiero, y me voy a empeñar. Porque tengo otro defecto casi incurable (bueno tengo muchísimos más) es que soy un cabezota.
Desde hace unas horas en adelante, mientras viva, soy una persona más realista. Todas mis acciones me definen, mis ideas no me definen más allá de la expresión o formulación de hipótesis. Pero voy a ser juzgado por mis acciones, sin importar más de lo necesario mis intenciones.
Lo que hago o dejo de hacer bien sumará a mi favor, lo que hago o de jo de hacer mal, restará en mi contra, el resultado será favorable o negativo pero por una vez será real.
Así que juzgádme, ahora soy yo siempre.

3 comentarios:

  1. Qué te puedo decir? Nada, simplemente que me tienes allí/aquí para lo que necesites, para dejarte volar y traerte a tierra, para hacerte ver tus fallos y tus cualidades, para hacer que la realidad te guste más que tu mundo fantástico.

    Muac!

    ResponderBorrar
  2. ¿Has pensado en crear un diario de razonamientos llevados a la realidad? Podría ser una buena idea
    :)

    ResponderBorrar
  3. Ok, en lápiz escribo los pensamientos y en boli los que hago realidad :)

    ResponderBorrar