Desde mi ventana veo como se apagan los últimos rayos de sol del 2007 sobre el cielo frío de Madrid. Cierta sensación de nostalgia me invade, sin embargo en cuanto intento urgar en ella me doy cuenta que a nada que rasque no es nostalgia lo que siento. Tras esa débil capa se esconde una creciente sensación de responsabilidad. Sí, es responsabilidad lo que siento. Esta vez no hay excusas, nada de lo que antaño me amparó puede ser ahora esgrimido.
Esta vez depende de mi, soy yo el que tiene que hacer que todo vaya bien. Por una vez voy a conseguirlo porque no pienso fallar, esa no es una opción. Este año debo convertirme por fin en esa persona que llevo proyectando desde hace tanto. Tengo todo lo que puedo necesitar. Sólo necesito estar concentrado, hacer lo que tengo que hacer y dejarme de tonterías y niñerías. Con este año se acaba mi niñez y, siendo sinceros, a mis casi treinta y dos años ha durado demasiado.
Estoy preparado, estoy listo, incluso el gusanillo de mi estómago está más tranquilo que nunca. Ahora ya no tengo miedo, ya no voy a fallar. Por fin todo va a salir bien, sea lo que sea.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
Todo va a salir mejor que bien, ya verás.
ResponderBorrarmuac