domingo, enero 14, 2007

Capítulo Tercero: La más pura soledad (II)

El miedo a sentirse solo, es un miedo racional. Uno de esos miedos que, precisamente por proceder de la razón, es más díficil de combatir. Los miedos irracionales terminan por dejar de serlo cuando los racionalizamos, cuando los comprendemos. Los miedos racionales por el contrario cuanto más los pensamos, cuanto más profundizamos en ellos más férreamente nos atenazan y son más difíciles de combatir. Nadie quiere estar solo. Es obvio. Como también hay momentos en que buscamos una cierta "soledad", y la entrecomillo porque no es una soledad real, sino que queremos estar un poco más con nosotros mismos, que es muy distinto a estar solos. El miedo a estar solo es el miedo a no tener nada ni nadie que nos acompañe, a no poder comunicar ni recibir esa comunicación con/de nadie. Esa situación no se cumple cuando estamos con nosotros mismos, cuando buscamos poder oirnos sin interferencias de personas o cosas externas. Desde este punto concebir una absoluta soledad es muy dificil. Pues al menos siempre nos tendremos a nosotros mismos, lo que no es poco y, solamente en aquellas situaciones en las que no podamos si quiera contar con nosotros mismos podremos estar en soledad. Dicho esto, lo cierto es que el miedo más común a la soledad no tiene que ver con esta situación, sino más bien con aquellas otras en las que queremos comunicarnos y ser objeto de comunicación con una/s persona/s determinada/s o no. Es un miedo a una situación concreta, en que nos surge una necesidad, la de tener a alguien al lado, y no la podemos cubrir por nosotros mismos, bien porque ese alguien concreto no la atiende o porque no hay nadie indeterminado capaz de atenderla. En cierto sentido se trata de un problema de dependencia, cuanta más necesidad tengo de tener personas con las que relacionarme en todos los sentidos, más vulnerable seré a que me ocurra esa situación, o más la debo de temer, que por otro lado puede ser temporal o, mucho más grave, definitiva o indefinida.

1 comentario:

  1. Confundes el verbo: el miedo no es a estar solo, sino a sentirse solo.

    ResponderBorrar