viernes, diciembre 15, 2006

Capítulo Segundo: Virutas de goma de borrar en mi cabeza (I)

No sé si es posible borrar el pasado, imagino que si llegásemos a descubrir el lugar exacto donde se encuentra alojado en nuestra mente podríamos descubrir una sustancia que pudiera actuar específicamente sobre esa zona y conseguir borrar el pasado. Pero mientras tanto nos movemos en hipótesis y la mia es si merecería o no la pena borrar el pasado. Muchos piensan que hay partes del pasado que no nos han aportado nada más que dolor y sufrimiento y que sin esas partes nuestra vida habría sido, irónicamente, más completa. Otros defienden que la vida de una persona es un camino en el que borrado un trozo del mismo esta deja de tener sentido. Para mi no es ni una cosa ni la otra. Suelo tender a dos pensamientos que parecen antagónicos pero que en su justo equilibrio me permiten encontrar mi lugar. Por un lado creo en la idea del perdón, entendida como la capacidad de no tener en cuenta a los demás los actos del pasado, esto me obliga a intentar actuar como si estos no hubieran pasado, como si los hubiera "olvidado", al olvidar es más fácil no predisponerte sobre situaciones que puedan asemejarse a otras pasadas. Pero por otro lado me gusta mucho la idea de mi vida como un camino en el que cada paso ha sido único y determinante para llegar a donde estoy y, por lo tanto, borrado cualquiera de esos pasos yo no podría encontrarme. El punto de equilibrio lo encuentro en plantearme cada situación como absolutamente novedosa. De esta forma intento que nada me recuerde al pasado y por tanto no tenerlo en cuenta a la hora de tomar decisiones. Como todo, esto suena genial así escrito, pero en el día a día es casi imposible practicarlo, claro que eso no quiere decir que no lo intente. (to be continued)

1 comentario:

  1. Anónimo3:43 p. m.

    Los recuerdos son cicatrices.
    Muchos de ellos te ayudan a no volver a cometer errores, ahora bien, quizás sea preferible repetir un error que dejar de hacer algo por miedo a equivocarnos.
    Por eso, borrar recuerdos (del mismo modo que la cirugía borra nuestras cicatrices) sería eliminar límites y fronteras al futuro.

    Tu planteamiento me parece interesante… interesantemente utópico, por supuesto :)

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