jueves, marzo 24, 2005

Experimentar...

Que importante es experimentar las cosas por uno mismo. En la vida no es lo mismo cuando aprendes algo por ti mismo (equivocandote), que cuando lo mismo lo aprendes a través del testimonio de otros que lo han experimentado por ti. Esta verdad, que prácticamente todo el mundo conoce, sin embargo no la aplicamos a nuestra vida. La impaciencia por conocer las cosas nos lleva generalmente, a buscar respuestas no a través de la experimentción, sino a través del testimonio de aquellos a quienes consideramos capaces de darnos una respuesta adecuada. Esto encierra una doble distracción, de un lado no estamos aprendiendo correctamente porque buscamos la verdad a través de la experiencia de otro/s, pero además seleccionamos a quien/es consideramos capaces de ofrecernos una respuesta correcta (es decir la respuesta que esperamos, porque nunca estamos equivocados). En este caso lo cierto es que buscamos que nuestras teorías se ratifiquen a través de la experiencia de los demás, rechazamos las respuestas que no se adaptan a lo que queremos y sólo admitimos a quienes nos dan la que deseamos oir, la que deseamos que sea verdad (independientemente que lo sea efectivamente o no). Además dependiendo de nuestro orgullo seremos mas capaces de admitir el error o no (una vez que la realidad inexorablemente termina por imponerse) y por tanto de corregir nuestra percepción de la realidad, en mi caso este es el verdadero problema, a pesar de ver algunas veces claro mi error, no soy capaz de admitirlo públicamente (que estoy equivocado) y por tanto tengo que seguir actuando como si estuviera en lo cierto, haciendo con ello mi error aun mas evidente.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario