Bueno hoy toca rollo personal, lo siento pero voy a contaros mi historia con "The Smashing Pumpkins".
Yo tuve una época en la que la música me empezó a cansar. Parece mentira pero en el año 1995 yo estaba experimentando muchas cosas que hasta entonces no conocía. Sin embargo mis gustos musicales habían llegado a un punto de agotamiento. Cómo buen "fan" de héroes del silencio me había cerrado todas las salidas, en mi cabeza sólo me cabían sus cuatro discos y a todo lo demás lo ignoraba con estúpida sonrisa.
Así mi vida absorbía un montón de nuevas vivencias que no era capaz de acompañar con música nueva que refrescara mis sentidos.
En esto, una anodina tarde de Febrero (el 1 de Febrero de 1996 para ser exactos) y, viendo que era incapaz de estudiar el examen de Derecho Romano que tenía al día siguiente, me fui a pasear por el centro. En aquella época había un Madrid Rock cerca de la calle Mayor y sin querer mis pasos me llevaron allí (mi ronda habitual incluía Fnac, Madrid Rock de GV, Tipo de Fuencarral y las tiendecitas que entonces había en la calle Luna). Supongo que eran mis pocas ganas de volver a casa, el caso es que aburrido me metí en ese pequeño MR para justificar mi ausencia de la mesa de estudio.
Allí di mi vuelta tranquila, mirando en primer lugar si había algún disco inédito de héroes que comprarme y luego buscando algo que me llamara la atención. Casi sin querer vi en la "zona de escucha" la portada del Mellon Collie & The Infinite Sadness. Reconozco que me chocó mucho ver una portada tan "delicada" para un disco de un grupo llamado "The Smashing Pumpkins", por entonces lo único que sabía de ese grupo era que tenían algo que ver con el "grunge" (inculto de mi).
El caso es que aquello fue suficiente para que me pusiera los cascos y me dispusiera a escuchar con oídos muy críticos lo que ese disco contenía. Sinceramente esperaba encontrar otro grupo malo que justificara mi postura "heroinómana".
Es difícil, aun hoy, explicar el torbellino de emociones que me produjeron los siguientes 15 minutos. Al oír el piano del comienzo mi sorpresa fue enorme, pero cuando arrancó "Tonight, tonight" no podía dar crédito a mis oídos. De repente me sentí transportado a un mundo fantástico dónde alguien me llamaba, me gritaba, se desgañitaba para llamar mi atención y desperezar mi atontada mente. Con "Jellybelly" casi se me saltan las lágrimas, esas guitarras incontenibles, ese descontento, esa rabia, esa bofetada,... pero entonces llegó "Zero", no pude más, tenía un poco guardado de mi cumpleaños y al módico precio de 2.590 pesetas decidí comprármelo.
Salí de la tienda con urgencia, volví a mi casa como aquel que se ha quedado dormido en una inesperada siesta y, cuando está comenzando a babear, se despierta de golpe con el corazón alterado.
Llegué a mi casa, cerré la puerta de mi cuarto y me puse los cascos a un volumen que impidiera que entrara nada que no fuera música. Mientras volvía a escuchar ese piano inicial (al mismo tiempo que mis oídos "respiraban" aliviados, cómo si les hubiera proporcionado el alimento deseado) empecé a deleitarme con el libreto interior, esos extraños dibujitos de animales cotidianos... y descubrí las letras. Se fueron grabando en mi cabeza de una forma automática, bebí hasta la última línea mientras escuchaba los dos discos.
Lejos de saciarme, mi apetito me pidió más. Tres veces más escuché los discos antes de quedarme dormido emocionalmente exhausto. Aquella noche mi cabeza descubrió que quedaba mucho por explorar, soñó con nuevos mundos e ideas. Desde entonces mi apetito musical es cada vez mayor y mi cabeza es cada día más libre para estar dónde mejor le parece.
Sí, suspendí el examen de Derecho Romano, ni me arrepentí entonces, ni lo hago ahora. Después de aprobarla con lo justo en el siguiente Septiembre, no volví a necesitarlo, mientras que la música fue, es y será uno de los motores de mi vida.
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Desde entonces sufres del síndrome. Todavía no tiene nombre definido, aceptando propuestas. ¿Hornby, por aquello de ser melómano y escritor y pasarse sus rupturas ordenando la música? Buen post.
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