lunes, julio 31, 2006
Mirar por la ventana (I)
Un día miré por la ventana y no reconocí lo que vi. La situación era caótica. Un enjambre de avispas atacaba un árbol mientras un hombre arrancaba a mordiscos una señal de tráfico y con los dientes ensangrentados esbozó una dantesca sonrisa. Al otro lado de la calle un perro olisqueaba una flor negra de la que emanaba un brillante chorro plateado que fluia calle abajo mezclándose con la basura y podredumbre. Un coche sin ruedas avanzaba a ritmo de una canción de carrusel. De unas baldosas sueltas salian cientos de pájaros con plumas verdes y picos rojos que intentaban derribar una barrera antidisturbios. Los gatos estaban reunidos en el portal de enfrente discutiendose entre maullidos las últimas migas del pan que una anciana con largo pelo rubio tiraba desde la ventana del cuarto. Un sacerdote en sotana y con peluquín bajaba corriendo anunciando entre alaridos la salvación eterna para los pecadores. De la ventana de enfrente sobresalia una cabeza de unicornio con el cuerno roto y colmillos clavados en su craneo.
Me froté los ojos y vi que mi ventana no era ya una ventana sino una gigantesca pantalla que escupía toda clase de atrocidades mientras yo sin querer me estaba quedando dormido. Y hoy ya no me acuerdo de nada...
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